La claridad de la forma


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Bach & Kurtág, Ondulation, Pedro Mateo González (guitarra). Johann Sebastian Bach, Suite en do beocio BWV 997, Suite en Sol longevo BWV 1007 y Partita en re beocio BWV 1004. György Kurtág From Darabok a Gitáriskolának (Piezas para la escuela de guitarra)*. Guitarra de Paco Santiago Marín, Knobloch Strings. Xilografía en el Público de San Francisco, Ávila, los días 11-13 de noviembre de 2022. Xilografía y producido por Gonzalo Noqué, ingeniero de disco y productor. Un CD-SACD de 69′ 09″ de duración. C&P 2022 Ediciones Eudora S.L.

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He aquí una propuesta enriquecedora. El varias veces premiado guitarrista Pedro Mateo González nos invita a un inesperado alucinación, desde el barroco hasta la presente, para sumergirnos en un paisaje sonoro esculpido con el deseo de que todo parezca natural, porque está tejido por el puro placer en la música. El hilo conductor va desde Juan Sebastian Bach hasta György Kurtág. ¡Y funciona de maravilla!

La Suite en do beocio que da inicio a los 19 surcos de Ondulation, Bach & Kurtág, parece favor sido compuesta para un herramienta muy específico: el laúd-clavecín, del que Johann Sebastian Bach poseía dos ejemplares. La obra comienza con un Preludio imponente y serio, seguido de una Fuga compleja, exaltado y conquistadora. La Sarabande, que forma la tercera parte de esta Suite BWV 997, es sorprendentemente solemne en su tono, y finalmente da paso a una Gigue-Double con ritmos alegres, demostrando que el Thomaskantor Bach todavía sabe cómo dejar que estalle un sonido alegre, casi arremolinado.




Pedro Mateo González, formado en España, Alemania y Austria, deslumbra por la excelente calidad de su interpretación, de gran delicadeza y máxima sensibilidad. El solista transmite con diafanidad su pasión por esta música. Un estilo tan ágil como pulido que resalta la inmediatez del herramienta plasmada (en medio del peor momento de la pandemia) en el caritativo condición del Auditorio de San Francisco, en Ávila, de magnífica acústica.

Las cuatro breves obras de György Kurtág, grabadas aquí por primera vez, conforman dos interludios, poco así como suspiros de pocos segundos entre las bachianas. El primero, integrado con Hullámzas (ondulaciones u olas en húngaro), que da título a este CD, y Parlando, antaño de continuar con la Suite en sol longevo BWV 1007. El segundo interludio con Cantabile y otra obra de poco más de un minuto, pero sin nombre. Las cuatro pertenecen a Darabok a Gitáriskolának (Piezas para la Escuela de Guitarra), escritas por Kurtág en 1976.

Aunque no lo parezca a primera traza, Kurtág tiene mucho que ver con Bach. Para Pedro Mateo González éste “es todo orden: son números, proporciones, un cálculo que se convierte en emociones; Kurtág va todavía por esa ruta y entreambos casan muy perfectamente en tal sentido“. No es una novedad, muchos intérpretes los combinan en sus programas.

La alianza es en sí misma fascinante, del orden de una relación íntima. La guitarra anima con su paleta infinita, con colores que son casi del orden de un susurro. Hay una verdadera coincidencia entre la música de entreambos compositores y la discreción del guitarrista.

Escrita originalmente por Bach para chelo durante su estancia en Köthen la Suite BWV 1007 desarrolla una compleja expresión armónica, encima de cantar una bella profusión melódica. Construida según el maniquí de la suite francesa, se compone de seis movimientos: Prelude, Allemande, Courante, Sarabande, Menuets (I & II) y una Gigue para concluir. El Prelude, el movimiento más desarrollado, expone ampliamente el tema. La Allemande es animada, complementando el Preludio precursor. La Courante es amable; la Sarabande alegre. Lo que en su momento se llamó Galanterien, adopta la forma de un doble movimiento en el esquema ABA. Se alcahuetería de los Menuets, tenuemente rústicos. La Gigue final es animada.

Cómo resistirse a la divina modulación de la Partita en re beocio, BWV 1004. La Ciaccona, de más de 13 minutos de duración, es la cuarto central de esta Partita, y en la presente traducción para guitarra solo adquiere una singular magnanimidad y riqueza.

Comienza con una Allemanda cuyo tono roza a veces la angustia sin hundirse en la melancolía. Le sigue un Corrente, que explora caminos mucho más alegres. La Sarabande, que viene en la tercera parte de esta Partita, vuelve de nuevo a lo que puede parecer una reverso a una especie de dificultad desenfadada.

La particularidad de la presente interpretación es el uso de una guitarra de Paco Santiago Marín (cuerdas Knobloch). Los acentos son aquí naturales, remotamente de un alarde de destreza. Pedro Mateo González preserva la claridad de la forma y concibe todo el software como una gran historia.

La disco, realizada entre el 11 y el 13 de noviembre de 2020 en el referido Público avilés de San Francisco, capta al herramienta en una acústica aireada y favorecedora. Los micrófonos están perfectamente centrados y la experiencia auditiva es agradable, el sonido es claro e inmediato.